¿Debería ir sola a un concierto?

Lee esto si quieres ir a un concierto sola pero te da vergüenza

by Ana

Hoy escribo este post para ti amiga, que te estás planteando ir sola a un concierto y has venido a Google a buscar aprobación.  Si el algoritmo te ha traído hasta aquí, tómatelo como una señal:
Vengo del futuro para decirte que te lo vas a pasar genial y que no eres un bicho raro, ni una fracasada por ir a un concierto sola.
Porque el hecho de ir sola a un concierto no implica que no tengas amigos. En todo caso, lo que sí tienes es personalidad propia. No necesitas ir a ningún sitio en manada porque contigo misma te basta y te sobra.
Vengo para animarte a que vivas la experiencia y a que disfrutes de ese concierto sola y sin complejos. Si aún no estás convencida del todo, ¡sigue leyendo!

Ir sola a un concierto

 

Si hay una cosa que a las mujeres nos da “cosa” es que se nos vea sola. No está bien visto que vayamos solas a un restaurante, al cine o a un concierto. Como si necesitáramos el sentido del gusto de un acompañante para poder disfrutar del plato, sus ojos para ver la peli o sus oídos para embelesarnos con la música. 

No, obviamente no hace falta. Pero aún tenemos el estigma del qué van a decir si vamos sola. Y creemos que la gente nos va a mirar mal y va a pensar que es porque no tenemos amigos, porque nadie nos quiere o porque somos lo peor.

Ay la gente y esa cabecita nuestra.
Ay el miedo a lo que digan los demás, ¡cómo nos corta las alas!

Es normal tener miedo al qué dirán hasta cierto punto. Pero lo que NUNCA deberíamos permitir es que sea él el que decida por nosotras.

Porque realmente, si te paras a pensarlo, a nadie más que a ti le debería importar con quién has ido tú al concierto.

La gente va a un concierto a disfrutar, a emocionarse, a dejarse llevar por la música y la euforia del momento. Nadie va con el objetivo de ponerse a criticar con quién van o dejan de ir los demás.

Y si alguien lo hace, el problema lo tiene más bien esa persona y no tú.

Además, siento decirte que no eres el centro del Universo y que lo más probable es que nadie se fije en si vas acompañada o no. Porque la realidad es que a nadie le importa.

Pero algo aún más importante es, ¿y qué pasa si les importa?

Si alguien que ni siquiera conoces piensa mal de ti por ir sola a un concierto, ¿qué más te da a ti? 

Como si a ti te tuviera que importar lo que pueda opinar una persona desconocida sobre por qué has decidido tú ir sola al concierto. Como si tuvieras que dejar de hacer algo que te apetece por esa estúpida razón.

Cuando le damos tanta importancia a lo que puedan pensar los demás, no es realmente por lo que piensen los demás. Es por lo que pensamos nosotras sobre nosotras mismas. Es por las creencias arraigadas que tenemos sobre la soledad. Porque al final, querida, el conflicto siempre es con una misma. 

Pero vamos a ver, alma de cántaro. 

Ir sola a un concierto no significa que estés sola en la vida. Quizás lo que significa es que no compartes gustos musicales con tus amigos. O que a ellos no les va bien en este momento gastarse los 40 € de la entrada.

Significa que eres lo suficientemente libre como para ir donde te sale del mismísimo sin tener que arrastrar a nadie, sin tener que pedir permiso. 

Significa que te quieres lo suficiente como para darte ese gustazo con o sin acompañantes. Significa seguridad, independencia, libertad y amor propio.

Porque, además, nunca puedes ir a un concierto sola. Vas contigo misma y esa es la compañía más importante. La que nunca te va a fallar o, al menos, no debería.

Yo amo la libertad por encima de todo. He viajado sola a Irán, a India, por toda Turquía y me encanta la sensación de ser la dueña y señora de mis decisiones. Vamos, hacer lo que me pide el cuerpo sin tener que consensuarlo con nadie. 

La experiencia de ir sola a concierto no la había vivido aún. Hasta hace unos meses, cuando fui solita a ver a Leiva.

Dio la casualidad que yo pasaba por Madrid para un curso y él tocaba allí. Las entradas estaban agotadas desde hacía mucho y yo me había quedado sin la mía. Pero, justo unos días antes de mi viaje, ampliaron el aforo por sorpresa.

Y yo, cuando tenía que decidir entre ir sola a un concierto de Leiva o no ir, lo tuve claro.

Era ir sola o quedarme con las ganas. Ir sola a ver a mi cantante favorito o quedarme sin el concierto, con el triste consuelo de un libro o, aún peor, de una serie mala en Netflix.

Yo al final lo tuve claro. 

Mi experiencia de ir sola a un concierto fue muy especial. No voy a negar que estas experiencias siempre se disfrutan un poquito más cuando se comparten con amigos o con alguien especial. Pero a veces, las cosas son como son y no se puede tener todo. A veces, hay que elegir. 

Y el concierto fue lo más. Ir sola también lo hizo único. 

Era el primer concierto al que iba desde que comenzó la pandemia, después de más de 2 años sin música en directo. Y una vez empieza la música, ya no hay soledad que valga.

Se crea una energía muy especial entre todos los asistentes del concierto. Todos somos del mismo equipo. Todos a una.

Yo empecé el concierto llorando de emoción y lo terminé con agujetas de tanto saltar. La verdad, fue muy bonito.

¿Y tú? ¿Te animarías a ir a un concierto sola si tu cantante favorito toca y por hache o por be nadie de tu grupo puede o quiere acompañarte?

Por si aún necesitas un empujoncito, te lanzo dos preguntas de coaching que pueden ayudarte a decidir. Porque, a veces, al miedo hay que desmenuzarlo hasta que te das cuenta de que no tiene ningún sentido: 

¿Qué es lo peor que me puede pasar si decido ir sola a un concierto?
y ¿qué es lo mejor que podría pasar? 

 ¿Alguna otra valiente por aquí que haya ido alguna vez sola a un concierto y haya sobrevivido a la experiencia?

¡Cuéntame!

 

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